¿Es cristiano “dominar la tierra”?

A veces, quizá no muchas, la escuela sabática va más allá de lo trillado. Aporta buenas ideas y hasta luz nueva. Es lo que ocurre este trimestre, gracias a la chispa y los conocimientos de la autora: Jo Ann Davidson, profesora en Andrews. Ya por ejemplo al hablar de la Creación frente a visiones evolucionistas resultó inspiradora; también al tratar el asunto del día de reposo.

Así sucede en la lección de la semana que hoy empieza, dedicada a “El cuidado de la Creación”. Ya el hecho de proponer este tema es de agradecer.


La acusación contra el cristianismo

A menudo la cultura judeocristiana ha sido acusada de ser agresiva contra la naturaleza.

La Nueva Era (NE) ha hecho de la citada imputación, más o menos explícita, una de las razones de su éxito. El ecologismo actual tiene mucho que ver con el movimiento NE. La NE es un movimiento sutil y subrepticio. Puede parecer que ya no está de moda pero eso no significa que no siga presente y avanzando. Muchas mentes actuales comparten sus valores.

Lo cierto es que a esa acusación no le falta fundamento si se entiende por (judeo)cristianismo a la cristiandad (y a la “judaidad”). Muchos occidentales que profesan seguir creencias de raíz bíblica se han conducido como auténticos enemigos de la naturaleza. No han tenido consideración con la armonía cósmica. No han respetado las leyes naturales. Han contaminado aire y ríos, desertizado suelos, extinguido especies, deforestado a mansalva… Incluso han contribuido al presente cambio climático que favorece hasta el cambio del eje de la Tierra.

Según los críticos mencionados, las bases para esa agresión contra la naturaleza estarían en Génesis 1:26-28, con la creación del ser humano como “dominador” de la tierra. En concreto, el versículo 28 habla de “sojuzgarla” y “señorear” sobre los animales (en la versión RV60; otras usan los verbos “someter”, “ejercer potestad”, “control” o “dominio”, “gobernar”, “reinar”, “mandar”…; en inglés la King James usa “subdue” y “have dominion”, mientras la NIV-UK “subdue” y “rule”, que van en la misma línea que las traducciones hispanas; etc.). El verbo hebreo exige esas traducciones o sinónimas, pues no es una palabra light.


Respuesta a esa crítica

Desde luego, esa imputación no cabe hacérsela a la Biblia misma. Para empezar, el precepto de “dominar la tierra” es dado antes de la Caída. Ausente la pecaminosidad en el corazón humano, no había, no podía haber, relaciones de dominación tal como ahora las entendemos. Mucho menos en una línea agresiva y destructiva. ¿Cómo iba a pedirnos Dios semejante actitud contra su propia creación, de la cual insiste una y otra vez que “era buena” (Génesis 1)? ¿Qué sentido tendría que Dios crease un mundo hermoso y fructífero y que luego nos ordenase maltratarlo, saquearlo, afearlo…? Al contrario, en las Escrituras, empezando por el propio Génesis, encontramos qué quería decir “dominar la tierra”:

–Según Génesis 2:15, deberían “cultivarla” y “guardarla”, según la RV90 (muchas otras versiones dicen “cuidarla”). Esto se dice en relación con el huerto del Edén, pero parece legítimo hacer extensivo el principio correspondiente a la tierra en su conjunto. Guardar, cuidar… implica conservar, lo opuesto a destruir.

–Dios crea los animales como parte de la “ayuda idónea” para el hombre (Gén. 2:18-20; “ayuda a su medida”, dice la Reina-Valera Contemporánea). Le pide a Adán que vaya dando nombre a cada especie (¿a cada ejemplar?). Esa individualización revela cuidado y ternura. El Creador desea que la criatura principal, capaz de una afectividad más consciente, se familiarice con las demás. Es un planteamiento cooperativo y cuidador. Estos principios, aunque dados antes de la Caída, habrían de tener sentido también después.

–La dieta original era vegetariana (Gén. 1:29). Así lo era igualmente para los animales (1:30). Esto también descarta violencia de ningún tipo para obtener el sustento (las plantas, por su naturaleza, estaban preparadas para proveer fruto y alimento sobreviviendo a la vez).

–Es cierto que, con la Caída, la naturaleza se vuelve en buena medida hostil al hombre (cf. Gén. 3:17-19). Ahí es quizá donde adquiere sentido el verbo “dominar” tal como hoy lo entendemos, pero nunca en la versión más destructiva del mismo, ya que eso contraviene la filosofía bíblica básica. En consonancia con esta, se ordena por ejemplo permitir el descanso de los suelos de cultivo (hay un sábado también para la tierra: Lev. 25:4). Sin duda es preciso explotarla para obtener los productos agrarios, pero sin sobreexplotarla.

–En Romanos 8:19-23 queda claro el rechazo divino del sufrimiento de la creación entera. Ya antes, en su pacto con Noé, Dios pacta a la vez “con todo ser viviente”, como repite una y otra vez (Gén. 9:8-17). Concretamente, el amor del Creador por sus animales se revela a menudo en las Escrituras (un ejemplo es el final del libro de Jonás). La naturaleza entera será salvada, por eso se habla de una “nueva tierra” (Apo. 21:1).

–Además, de manera explícita, Dios condena a los que “destruyen la tierra” (Apo. 11:18). A través del afán de lucro, por ejemplo, que es “raíz de todos los males” (1 Tim. 6:10).

–Por último, no es baladí señalar que la dominación jamás puede ser entre iguales. Jesús la proscribe entre seres humanos (Mat. 20:25-28), reemplazándola por la actitud de servicio mutuo. Dominar la tierra, y nunca de manera asoladora, se refiere a reinar amorosamente sobre los demás seres vivientes y además solo como mayordomos o siervos de Dios ante quien habrán de dar cuentas (Gén. 2:15; cf. Mat. 21:33-44; 25:14-30.


Adventismo y cuidado de la naturaleza

Nuestra iglesia, la IASD, fue desde sus inicios un movimiento naturalista. Sin caer en el error (panteísta) de adorar a la “Madre Tierra”, su reforma pro salud pone énfasis en la naturaleza como fuente de salud, curación y bienestar general. Se implica la necesidad de conservarla. Lamentablemente, aburguesada e institucionalizada, nuestra iglesia no se ha distinguido lo suficiente por su clamor ecologista bien entendido. Pese a ello, en su seno hay corrientes loables en esa línea.

Corrientes que comprenden que la proximidad de la Segunda Venida no es motivo para descuidar la sana ecología, sino al revés: mientras Cristo viene, esta tierra sigue siendo nuestra morada y es nuestro deber cuidarla. El deber de “los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” (Apo. 14:12). Al fin y al cabo, ya lo hemos visto, conservar la tierra es un precepto divino. Solo cumpliéndolo, como todos los demás, nuestro testimonio al mundo será impecable y habrá más personas que deseen vivir, junto a nosotros, en la Tierra Nueva purificada por el Señor.

Anuncios
Published in: on 18/02/2012 at 17:06  Dejar un comentario  
Tags: , , , , ,

The URI to TrackBack this entry is: https://catacumbas10.wordpress.com/2012/02/18/es-cristiano-dominar-la-tierra/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: